Al poema le incumbe todo, aún la tierra más ingrata, la prueba más dura. De su confrontación consigo mismo no está ausente la guerra con lo ajeno.
Todo y nada están ahí para ser dichos. El poema es el puente que une dos extremos ignorados. Pero es también esos extremos. El poema es una venturosa incursión por lo ignorado.
Para el lector brillará otro elemento no previsto: una raíz, una rama. El Poema total sería entonces un resultado de sumas infinitas, de confrontaciones, contradicciones y memorias, de recuperaciones y pérdidas, de olvido, muerte y ser: (sería como un dios) algo inmortal nacido de criaturas mortales.
Susana Thénon.
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