Para un poeta todo es estímulo, cada instante puede ser un estímulo; y, sobre todo, las desdichas, las angustias, los pesares, son el material de la poesía. En cambio, la felicidad no, la felicidad es un fin en sí mismo y no necesita ser mutada en otras cosas.
Entrevista a J.L.Borges, en Enrique Pezzoni, lector de Borges
No quiero contradecir, pero sin la luz no conoceríamos el peso de la oscuridad. A fin de cuentas, el analgésico de la felicidad, por provisorio que sea sirve para medir la tristeza cotidiana.
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