Escribir poesía era algo esencial en la educación y la vida social de cualquier hombre culto en la antigua China, pero no era así para una mujer. Con pocas excepciones en la historia de China, las examinaciones imperiales, objetivo de toda educación superior y que permitían ascender de posición en la sociedad, estuvieron prohibidas a las mujeres.
Yü Hsüan-Chi, concubina abandonada a su suerte, se convirtió en sacerdotisa del Tao. Así viajó por toda China y tuvo numerosos amantes, hasta que la ejecutaron acusándola de asesinato.
Sus hermosos poemas reposan en la sombra del verano.
Diana Bellesi, Tributo del Mudo.
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