Se escribe cerrando
los ojos,
palabra tras
palabra,
como caminan uno tras otro
los ciegos
sobre los charcos:
sin mirarse en los reflejos.
Se escribe
como se muere o se olvida
perdiéndose en la búsqueda,
no en su eco: en lo que buscamos.
Hugo Mujica, Sed adentro
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